BESAD, BESAD, BENDIT@S
¡Mira tú qué
bien! Con lo tediosos que son siempre los lunes, y este nos viene con el Día
Internacional del Beso incorporado. Así sí que da gusto empezar la semana. Vayan,
pues, mis besos por delante, quedáis todos y todas besados. Son besos
expansivos, virtuales, sin endorfinas, pero sinceros y de buen rollo. Aunque yo
creo que lo suyo es que salgamos a la calle y empecemos a repartir besos a
diestro y siniestro, por la cara. O por donde tú quieras. ¡Besaos, besaos,
bendit@s!
Si en vez de
balas, disparáramos besos nos iría mucho mejor. ¿Os imagináis un vendedor/a
ambulante gritando: “¡Al rico beso! ¡Al rico beso! Llevo besos de todas clases, frescos y a buen precio.
¿Quién quiere un beso?”
Recuerdo que,
al principio de vivir en Madrid, había un tal Álvarez del Manzano perpetrando
la alcaldía que, un mal día, le dio por prohibir que la gente se besara en la
calle. ¡Hay que ser muy miserable y estreñido para aprobar tamaña grosería!
Fuimos muchos los que salimos por Madrid a besarnos sin piedad ni pudor, ávidos
por desafiar a las huestes municipales represoras.
Los abrazos son seguramente más
completos y abarcadores porque protegen y funden cuerpos, incluso a través de
nuestras vestiduras, sincronizan latidos y generan armonía entre privacidades
corporales. Pero los besos acortan distancias en un solo click labial. Son un
toquecito de cariño, puramente social y de costumbre la mayoría de las veces,
no digo que no, pero con un componente mágico biológico con el que proporcionar
y obtener pellizcos de felicidad.
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El Cumpleaños, Marc Chagall |
Antes de proseguir, puntualizar que los
besos de deseo, sin amor, son distintos. No son tan sofisticados, son más toscos,
lenguaraces y directos, van a lo que van, sin contemplaciones. Esos besos presagian
con vehemencia el polvo que se avecina y ametrallan la boca del otro, mientras
las manos efectúan recorridos erógenos por su cuerpo serrano.
No, no, no, yo soy una fan de los besos con
que la pasión amorosa ilumina nuestro corazón y la catapulta a la boca del otro.
Y esos hay que matizarlos y darlos con delicadeza. El amor, el buen amor, ese
que cala hasta el último de tus tuétanos, quiere ser besado lentamente, con ternura, para
que la pasión no se desborde, sino que se vaya desparramando poquito a poco
hasta derivar en un crescendo frenético de placer.
Si eres un@ de es@s afortunad@s que
puede ponerlo en práctica, ¡hazlo! Notarás cómo tu sexo lubrica mucho mejor y la
pasión fluye por tu cuerpo alegre y ávida. Si no, espera a que llegue el
momento y la persona adecuada. No se pueden ir desperdiciando besos de amor
apasionado con el primero que se ponga a tiro. O como decía la copla de El Beso en España: "Un beso de amor no se lo doy a cualquiera".
Hay un hombre
a miles de kilómetros de distancia con quien ardo en deseos de practicar besos
apasionados, pero el destino me priva de ello. Acaso nunca nos podamos besar,
mas como nuestras pasiones andan algo revueltas últimamente, a él le dedico la
frase de Gabriela Mistral.
¡Hala, hala! Id a besaros. Hoy lo que
importan son los besos en general, del tipo que sean. Besad, besad y expandid
ternura, amistad, buen rollo, cachondeo, sentimientos nobles y enaltecedores.
¡Que buena falta nos hace!
Y si no tienes a nadie a boca o a
mejilla, siempre te quedará hacerlo a la manera de Forges.
¡MUAAAAAKS!!!!!!!!!!!!
Gran disertación besística, y luego dices que no te gustan Kiss, reflexiona Marisol, reflexiona... :-D
ResponderEliminarJajajajaja!!! No había pensado en eso, ¿ves?
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