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LA SEÑORITA PEPI

  Algarabía en el patio de luces y sombras de la escuela. Expectación ante el primer día de curso. Calcetines largos, zapatos nuevos se entremezclan con otros pares que no se han rendido todavía, faldita a medio muslo, algún pantalón corto apurando los últimos días estivales, los demás, largos, de batalla. Llantos anunciadores de añoranza materna de parvulitos se funden con los gritos excitados de la chiquillada que correteamos al encuentro de complicidades y confidencias entre compañeros conocidos y ojeamos entre los nuevos. Intercambio de cromos vacacionales multicolores con aroma a sal playera, a campo del pueblo ancestral, a hastío de holganza obligada. Los alumnos mayores se dan importancia, bromean entre ellos, los demás nos mantenemos alerta, rebosantes de excitación novedosa y ganas de hincar el diente al nuevo curso. ¡Suena el timbre! Estampida hacia las escaleras, tan solo frenada al pasar ante la mirada severa y temible del director, el que castiga sin compasión a los qu

CLINT IS GOOD

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Foto: Anton Corbijn Mi muy venerado Clint: Alucinadita me tienes, grandullón, de verte prodigándote por esas pantallas, cámara por delante y por detrás, ¡con la energía que se necesita para coordinar tantos talentos y sacar adelante una película, gensanta! Ya me imagino que tu equipo te arropa, ya, pero déjate, hay que echarle muchas ganas para seguir pariendo proyectos a tus años, 90 en mayo si el diablo no lo impide. Mucho te tiene que picar el gusanillo cinéfilo, pendejo, porque digo yo que por pasta no será. Te lo creas o no, tú y yo llevamos muchos años juntos. Como lo oyes. Tengo una copia de esa foto magnífica en blanco y negro, apuntando con tu dedo al objetivo, que te hizo Anton Corbijn -a quien, entre tú y yo, supongo que estarás de acuerdo en que se le dan mejor las fotos que las pelis, que ni el mismísimo Georges Clooney pudo evitar que El americano supiera a truño-, presidiendo uno de los estantes de mis libros de cine. ¡Es una imagen tan inspiradora!

PSICOPUTA (Novela)

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         ¡Hola, encantos!           Me llamo Brenda, aunque algun@s insisten en referirse a mí como Psicoputa 😈💋 Soy la hembra más perversa con la que te cruzarás jamás, como podrás comprobar si no te asustan las emociones fuertes en todos los sentidos... Tú ya me entiendes.       Aquí La Galdón ha decidido contar mi truculenta historia en su 2ª novela, alrededor de la cual giran los demás personajes. Le agradezco que nos haya dejado expresar e interactuar abiertamente con vosotros, lector@s, y prescindido del consabido narrador que siempre mete las narices en nuestros asuntos y los adorna a su gusto.       Cada capítulo corre a cargo de uno de nosotros, pero no tardarás en apreciar que los míos son los más jugosos.      Para que te vayas haciendo una idea de lo que tienes por delante, te dejo con el índice y unas páginas del primer capítulo, que corre de mi cuenta.      ¡Relájate y disfruta! (Mientras puedas 😉)       ÍNDICE Uno. Voy a por ti ...............

¿Qué isla te llevarías a tu libro?

¿Qué isla te llevarías a tu libro, la de Aldous Huxley o la de Robinson Crusoe? ¿O preferirías que Penélope te la tejiera a medida? ¿Cuántas páginas surcarías para visitar a Stevenson? Te emborrachas de libros en la biblioteca de Borges, pero no te atreves a subirte a las barbas de Valle Inclán. ¿Dejarías a solas a Raskólnikov con Las Muchachas en Flor? Preferiría no hacerlo. ¿Cuánta parte de tu alma seguiría en E l corazón de las tinieblas de no haberte encaramado a los Ensayos de Montaigne? ¿Conversarías acaso con Goethe si Eckermann no te hubiera dado permiso? ¿Te agarraste un colocón con la imaginación de Gogol para alcanzar las alturas de Thomas Bernhard? ¿A quién acostaste primero, a Gargantúa o a Pantagruel? Preferiría no hacerlo. Si la pureza de Don Quijote no te conmovió, no puedes coronar la cima de La Montaña Mágica. Ni columpiarte en el humor de Jardiel Poncela sin pagar el peaje de Fernández Flórez y ponerte las gafas de Quevedo. Esconderte en las Met

MATADORES

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Llegó el 8 de Marzo, nuestro día, yupi, el Día Internacional de la Mujer. S uperado ya el fatídico 1984 de Orwell y mucho más allá de la futurista odisea espacial del 2001 de Kubrick, aquí seguimos las mujeres, las que seguimos vivas, aprovechando que nuestro Día pasa por ahí una vez al año, más saturadas que las grasas de estancada impotencia en lo que a derechos y justicia se refiere y sin el más mínimo deseo de celebrar nada de nada. No hay nada que celebrar, oigan. No nos insulten felicitándonos, por favor. Reservemos las felicitaciones para ese día en el que… al levantar la vista veremos una tierra que ponga igualdad Descanse usted en paz, camarada Labordeta, que estoy segura no le importará que haya intercambiado libertad por igualdad en su Canto a la Libertad . Habrá un día en que, cuando el destino se digne alcanzarnos, no necesitaremos un día para que el mundo haga el paripé reivindicativo con nosotras y falte de nuevo a nuestra inteligencia y abu

HOMBRECITOS (LITTLE MEN)

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    No disimules. No contengas más tu tripa marrullera, hombrecito. El siglo XXI va salido y te está dando permiso para que salgas de la caverna, escondas los huevillos, saques pecho y puedas gritar bien fuerte: “Soy un machista, ¿qué pasa?” Se acabaron las apariencias para ti, ya no es políticamente incorrecto ser un cerdo misógino. Ahora es lo que se lleva, es lo más. Te da puntos en la estulticia mundana de la bajeza internacional.     Vamos, dámelo todo, escupe tu satisfacción por follártelas a todas, de dos en dos, de tres en tres, que para eso estamos. Chupa, chupa, perra, y toma, toma, toma, guarra, deja de gritar, cojones, que sé que te gusta que te la meta hasta el fondo aunque digas que no, ¿eh? ¿No has tenido bastante, puta? Tranquila, que estos amigos míos te van a dar lo tuyo luego. ¡Eh, tío, que se está despertando, te dije que le dieras más burundanga, joder! ¿Pero lo estás grabando o no? ¡Lo vamos a petar en el whatsap!     Desde que El Rubio,

PEROGRULLO Y PREJUICIO

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Los prejuicios son unos virus que tienen la impertinencia de correr como la pólvora. Se crían en el lado oscuro y como no matan ni engordan, así de primeras, parecen inofensivos, se cuelan por cualquier rendija y se propagan rapidísimo. Su objetivo es nublarte el juicio y hacerte quedar como un zoquete desvergonzado a la más mínima ocasión. Porque los muy jodíos se atreven con todo y con todos, no importa quién esté delante. Además, no los ves venir, son sibilinos y saben cómo entrarte. Si te pillan con la guardia baja en un día tonto, has pringado. Luego se quedan ahí, agazapaditos, como si no hubieran roto un alma en su vida, obstruyéndote el criterio, y tú sin enterarte. O haciéndote el longui. Hasta que un buen día, decides hacer limpieza interior y los pillas in fraganti , pegándose el lote con tu espíritu, metiendo mano de mala manera a tu mente, acosándola. ¡Y no te queda otra que ponerte expeditiva y acabar con ellos cuanto antes! ¡Sin piedad, ni contemplaciones! ¡A