domingo, 24 de febrero de 2013

EN HONOR A LA BONDAD


    "Conste que he venido a pedir un desagravio para mi dignidad y un castigo para unos canallas."
    RAMÓN Mª DEL VALLE-INCLÁN
    Luces de Bohemia


    La bondad tiene fama de ñoña porque se la asocia con personas bobaliconas, naïfs o directamente piradas, cuando no gilipollas. Lógico teniendo en cuenta que el criterio predominante en el mundo del siglo XXI no es precisamente el de las personas bondadosas, sino el de las malévolas. El mundo ha ido avanzando guiado por los influjos de estas últimas y por la oposición constante, perseverante y sufrida de las fuerzas bondadosas. Ya que...

    Como dice Dostoievski, Dios y el Demonio se disputan el alma del ser humano, y el campo de batalla es el corazón de ese desdichado.
    ERNESTO SABATO
    Antes del fin (¡Ah, ese libro!!)


    Por eso yo a los malévolos les llamo diabólicos, directamente, puesto que eso es lo que son. No hay que andarse con rodeos. Desde el inicio de los tiempos, el mundo ha estado movido por esas dos grandes fuerzas: las del bien y las del mal. Y aunque Nietsche tuvo la osadía de plantarse más allá, me temo que al resto de los mortales no nos queda otra que estar más acá y apechugar con las consecuencias. ¡Que son muchas y complicadas! ¿Verdad, Friedrich?

    Por nuestras virtudes es por lo que somos más castigados.
   Más allá del bien y del mal

    Y como normalmente ejercemos nuestras virtudes con voluntad y conciencia mientras nuestros defectos nos sorprenden inconscientemente, aquéllas pocas veces nos procuran alguna alegría, mientras que éstos nos producen continuo pesar y tormento.
    GOETHE
    Poesía y verdad


   Anda que también es mala suerte, ¿eh? Bueno, el pesar y el tormento corren a cargo de la buena gente, claro, no de los chungos. Esos no se enteran de nada de todo esto. ¿No ves que le han puesto una epidural a la conciencia? Nuestro sufrimiento les importa un carajo. Ellos a lo suyo: ¡todo por la pasta! ¡Especulad, especulad, malditos! ¡Caiga quien caiga! (Ui, ¿dónde he oído yo eso? ¡Ah, sí, qué miedo!) Tenemos que parar ya esta escalada psicopática terrícola. Con un par de virtudes bien puestas. Y en eso estamos. Protestando en la calle, haciendo oír nuestro descontento legítimo, en legítima defensa. Porque se han metido hasta la cocina de nuestras democracias y las han dejado hechas unos zorros. No hay por dónde cogerlas. ¡No queremos ser vuestras chachas, mamones prepotentes! ¡Limpiad vosotros el desaguisado y empezad a alicatar! ¡Que te pego, leche!

   Atended: queremos cocinas nuevas, con mucha luz y unos cuantos peroles para preparar guisos sencillos que nos alimenten a tod@s. ¿Se han enterado sus señorías? Y a partir de ahora, esto va a estar controladillo, no sea que os dé otra vez por lo mismo. ¡Anda ya, sanguijuelas, que bastante conciencia nos habéis chupado ya!



    Cierto es que ha habido épocas, civilizaciones, etapas, decisiones o circunstancias en las que claramente se han impuesto las personas bondadosas; pero siempre después de haberse visto obligadas a mantener luchas terribles con las malévolas, muy a su pesar. Aunque, bueno, ya se sabe, en esto de poder, ambición, codicia y dinero los ímpetus malévolos dominan el cotarro claramente. Es lo suyo. Y este es su momento. El mundo se mueve a golpe de talonario, y no de conciencia. La intensidad del influjo de las astutas argucias de los malévolos es tal que incluso los más vulnerables de los bondadosos acaban por cambiarse de bando. U optan por quedarse en el limbo de los tibios, que siempre ha estado muy concurrido, aunque actualmente, según la última encuesta del CIE (Centro de Investigaciones Espirituales), sufre un serio overbooking. Por eso ahora los malévolos andan tan crecidos, ya que la principal caracterísitica de los tibios es dejarles hacer y aparentar que no se dan cuenta de sus corrosivos avances. Que miran para otro lado, vamos. Y a los bondadosos no les ha quedado otra que subsistir en la resistencia. O ponerse tibios a ratos, para pillar algo de pasta y no quedar excluídos para siempre del cotarro. Sólo así, ni que sea de vez en cuando, pueden enviar alguna andanada de bondad con que poner en evidencia las maquinaciones de los malévolos.


    Debemos reivindicar la bondad, la virtud más revolucionaria y efectiva. Se puede. Ser malo es muy fácil, hombre, mujer, no tiene ningún mérito. ¡Te lo ponen a huevo! ¿Y total para qué? ¿Para tener un jaguar en el garaje y una ampolla en el corazón? Que no, que no merece la pena... Y tal y como están dejando lo de la sanidad, menos todavía. ¡No me cansaré de repetir que la vida sólo se vive una vez!!! ¡Busca lo que te hace feliz y déjate de rollos! No permitas que estos chupailusiones te coman el coco. Sólo de ti depende vivir una vida que dibuje una sonrisa en tu rostro cuando llegues al final. Así que, venga, ponte las pilas y no caigas en la trampa del “no hay futuro”. ¡Claro que lo hay! Desenmascarémosles y no cesemos hasta que hayamos conseguido sanear toda esa dejadez putrefacta institucional tan descontrolada. Sí, lo sé, no hemos reaccionado hasta que nos han echado de nuestras casas, impedido el acceso a la universidad, dejado sin curro, saqueado nuestra sanidad... ¡No importa! Más vale tarde.



    ¿Te apuntas?