lunes, 1 de noviembre de 2010



¡Mi primera novela ya está a la venta!

Suspense psicológico para que paséis unos ratos entretenida/os.

Espero, ansiosa, vuestros comentarios.

¡Estoy emocionada!

Me siento satisfecha, yo, una insatisfecha patológica, por haber iniciado esta aventura. Sin duda, es importante para mí.

Tal vez, algún día, consiga vivir de lo que escribo.

Ese es mi sueño. Mi esperanza. Mi reto.

Me hace feliz compartirlo contigo.

Gracias por apoyarme.




UN TRIBUTO A SONNY ROLLINS



Esta mañana leía la entrevista al gran saxofonista Sonny Rollins que publicaba El País ayer. ¡Qué maravilla! No sé si habéis tenido la ocasión de escuchar alguna vez a este músico neoyorquino... Es una experiencia fascinante. Puede que, a veces, se enzarce en vericuetos sónicos espesos; pero cuando la inspiración fluye por sus venas –que es casi siempre- su capacidad creativa es única. Es lo que tiene el jazz, el auténtico jazz de creación, que siempre merece la pena aventurarse en sus naves. El jazz es el único estilo que conecta al espectador/a con el alma del artista, con sus entrañas y su mente. No hay partituras preestablecidas, tan sólo un punto de partida melódico que los buenos músicos, los grandes, convierten en auténtico arte sonoro. Cada concierto es distinto. ¡Y eso es absolutamente mágico! Es como si a un actor le dieras 10 frases, por ejemplo, y le dijeras: “Improvisa. Créame un espectaculo de una hora o más con esto”. ¡Ahí se vería la capacidad real de esa persona para transformar esas frases en arte! Pues eso es lo que hacen los grandes músicos de jazz. A cuyo grupo pertenece, sin duda, Sonny Rollins.
Y me maravillaba yo al leer la entrevista porque si a todo lo dicho, sumamos la sabiduría que destilan sus palabras... No nos queda más que rendirnos a este hombre que recientemente cumplió 80 años y que nos deja reflexiones como estas:
“Es una cuestión de madurez, el único antídoto contra la tontería.”
“No quiero llegar a la meta, me conformo con el camino.”
“Si no creyese que puedo ser mejor cada día, ¿para qué demonios iba a despertarme?”
“Acabo de cumplir 80 años y estoy empezando a dejar de sentirme ignorante.”
Sobran mis palabras...
¡Gracias, maestro por compartir su grandeza con el resto de mortales!
¡Felicidades, Sonny!
Saber que existe gente como usted, nos engrandece como seres humanos.